Perdón. Me tomé el atrevimiento. Si querés después lo borrás.
Es que te amo. Por ser tan ro, tan géminis, tan sensible, tan maravillosamente mujer. Mi mujer (romi, se pudre todo). Es que no me gusta verte mal, porque no te lo merecés, porque tenés que enfrentar la vida con una sonrisa ASI DE GRANDE y que se vaya todo al carajo, pero no tu risa. Por reirme (vos a mí, yo a vos, yo de vos -jaja-) tantas veces. Porque cuando la vida nos golpea un poquito (son rasguños, nada más, con el tiempo nos vamos a dar cuenta), nos tenemos que acordar del IVA, de lo que nos enseñaron, de las tardes en chaca, de los parques, de los mates, de Córdoba, del ferné, de jorgito, del Tigre (los Tigres, ¡Y San Pedro!), de las jipeadas, de las siestas, de las fotos, de Gesel, de cantar borrachas a los gritos, del sur, de las montañas, los lagos, el cielo, Lau cantando, de por qué nos abrazamos en el medio de San Martín de los Andes. No sabemos por qué, pero bieeeen que sabemos. Porque nos queremos. Es que no me hace bien no verte bien, obvio. Y no quiero que hagamos de cuenta que todo está bien, y seamos frívolas como Sú Gimenez... sólo digo tener fé en que todo puede estar mejor, cada día. No te me bajonees, amiga, vos podés TODO LO QUE QUERÉS y más. Y eso lo sabés, por eso estoy tranquila... porque lo sabés. No quiero llorar, en realidad quiero verte y abrazarte. Así que cierro: Eso, que te amo. Nada más. Que lo sepas, y que cuentes con eso para toda la vida (y sabés qué? me emociona saber que eso lo digo cada vez más de verdad... para toda la vida).




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